miércoles, 14 de septiembre de 2016

Pasaje Santos Discepolo (F.C.O.)

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"Un viaje al pasado es lo que nos transmite al instante este particular pasaje, que sobrevivió al crecimiento incesante de la ciudad. El mismo vio crecer edificios a su margen, gente pasar por el, pero ese aire y nostalgia que transmite no lo hace ningún otro lugar de nuestro país...."





Fotos: Copyright - CacciolaDesigns - Todos los derechos reservados






Año de Declaración: 2008
Sitio: Pasaje Enrique Santos Discepolo
Dirección: Pje. Enrique Santos Discepolo
Norma: Resolución 179/08
Texto de la Placa: ""


Historia: Es un espacio singular de la ciudad. Se destaca por atravesar en forma de “S”, la manzana del barrio de Balvanera delimitada por las calles Lavalle, Avenida Callao, Riobamba y Avenida Corrientes. Su trazado curvo responde al tendido de las vías del Ferrocarril del Oeste que, desde la Estación Parque, se extendía hasta Floresta. Por allí pasó, en su viaje inaugural el 29 de agosto de 1857, “La Porteña”, tal como lo recuerda una placa colocada en el edificio de la esquina del Pasaje y Lavalle.
En 1980 se inauguró el Teatro del Picadero en un inmueble construido en 1926 por el arquitecto Benjamín Pedrotti (originalmente destinado a fábrica de bujías). En 1981 esa sala fue escenario principal de “Teatro Abierto”, un ciclo donde actores, directores, dramaturgos, escenógrafos y técnicos presentaban obras especialmente escritas. El 6 de agosto de 1981, un incendio intencional destruyó la sala en un vano intento de la dictadura por acallar el pensamiento de los artistas. El ciclo continuó en otras salas y es recordado como un ejemplo de resistencia cultural y social.
En el Pasaje también se pueden observar el edificio racionalista ubicado en la esquina de Callao, también obra de Pedrotti, en cuya planta baja se instaló una sucursal de una cadena de cafeterías que se extiende con su mobiliario sobre la vereda, los contrafrentes del ex Banco Mercantil Argentino y el de la Escuela Normal Superior Nº 9, que data de 1884 y fue realizada por el arquitecto italiano Carlos Morra y el mural del reconocido artista Marino Santamaría, una obra en mosaicos venecianos alegórica a “La Porteña” y la historia del ferrocarril.
El 3 de noviembre de 2003, a través de la Ley 1153 sancionada por la Legislatura, el Pasaje fue convertido en peatonal. 


Pasaje "Enrique Santos Discépolo"
(Ex Pasaje "Rauch")



De apenas una cuadra, nace sobre Avda. Callao en su intersección con Lavalle y recorriendo una curva en "S" desemboca por Avda. Corrientes casi esquina Riobamba.

Peatonal y de aspecto un tanto gris, su recorrido "encajonado", parece acentuarse por las altas paredes de los edificios que lo bordean, algunos de excelente construcción como el de la esquina con Avda. Callao, un ejemplo de tardío "art-decò" obra de L. Bursese o dos casas proyectadas por el arquitecto Salvador Mirate.


Historia
Conocida como la "Curva del Oeste", " de los Olivos" o "de los Hornos de Bayo", fue parte del primer trazado de vías férreas de nuestro país: el "Ferrocarril del Oeste" que partía de la "Estación del Parque" (ubicada donde hoy está el "Teatro Colón") y atravesando los barrios de Almagro, Caballito y Flores llegaba a Floresta.

Inaugurado el 29 de Agosto de 1857, mantuvo este recorrido hasta 1883, año en el que la "Estación del Parque" se anuló, pasándose a prestar el servicio desde la estación "Once de Setiembre", en cercanías de la actual "Plaza Once".

En 1893, al levantarse los rieles, comenzó a definirse como calle. Bautizada en honor al Coronel Federico Guillermo Rauch, su singular traza favoreció el que se fuera ocupando con las llamadas "Casas de Tolerancia", sitios non-sanctos que prosperaron al amparo de la oscuridad y de la privacidad que concede la sinuosidad al impedir ver el lado opuesto.

Hacia la década del 30 en ella se estableció una Feria Franca: puestos de toldos gastados por el uso y el sol se ubicaban a ambos lados ofreciendo toda clase de productos comestibles a precios económicos.

Pasados los años, en noviembre del 2005, se lo recuperó: se plantaron árboles, se mejoró la iluminación, se lo hizo peatonal y fue re-bautizado con el nombre de "Pasaje Enrique Santos Discépolo" en homenaje al célebre compositor de tangos.


Curiosidades

* Debido a los peligros que representaría el tránsito de las "Locomotivas" (como se las conocía por entonces) para los habitantes de Buenos Aires, fue que se decidió que la "Estación del Parque" se ubicara en las "orillas" (hoy Cerrito y Tucumán).
La imágenes que siguen dan una idea de cuan diferente era la ciudad.

* En 1856, "La Porteña" y "La Argentina" arribaron al puerto de Buenos Aires, a bordo del vapor "Borland", procedentes de Inglaterra. Con ellas vinieron los ingenieros ingleses John y Thomas Allan encargados de la supervisación y manejo de las máquinas.

* Para cubrir el tramo desde el puerto hasta la estación se tardaron 4 días y se emplearon carros tirados por bueyes que arrastraron por las calles los 31.500 kgs. de las locomotoras más los 5000 kgs. de cada uno de los 4 vagones.
Estos eran de madera con pequeñas puertas y ventanillas cubiertas con cortinas de género. Se iluminaban con lámparas de aceite.

* El precio del pasaje era de 10 pesos papel moneda en primera clase y de 5 pesos en segunda clase o vagón descubierto. El recorrido total era de 10 km y se tardaba, aproximadamente, 35 minutos.

* Durante uno de los viajes experimentales, se produjo un descarrilamiento que se decidió mantener en secreto. A pesar de no haber habido víctimas, el hecho hubiera producido una pésima publicidad al novedoso sistema que no contaba con muchos entusiastas.

* "La Porteña" se utilizó hasta 1889. Luego de algunos años de abandono, en 1923 fue trasladada al Museo de Luján "Enrique Udaondo", en la localidad homónima.
Recientemente, con motivo de los festejos del 25 de mayo, fue exhibida en el "Paseo del Bicentenario" junto con "La Patria".




Antigua ilustracion del famoso convoy inaugural, en el viajaban varios personajes ilustres:
  • Maquinistas: Jhon Allan y Thomas Allan
  • Pasajeros:  Bartolomé MitreDalmacio Vélez SársfieldValentín Alsina, y a algunos miembros de la Sociedad. 

Antigua y unica pintura de la formacion con La Porteña a la cabeza saliendo de Estacion Del Parque aproximadamente 1860.


Vista total del pasaje, su ubicacion y las calles que la rodean actualmente.


Vista total de lo que fue el primer tramo desde Estacion del Parque hasta el pasaje.


Mapa de 1870 que muestra claramente la Estacion del Parque y su recorrido hacia Plaza Miserere.


Acceso actual al pasaje desde Avenida Callao como si viniesemos con La Porteña desde Estacion del Parque.


Vista desde el mismo lugar que la imagen anterior pero mirando hacia la calle donde estaban las vias con sentido a Estacion del Parque.


Vista general del pasaje con sentido hacia Corrientes.


Vista desde el pasaje hacia Avenida Callao y sentido hacia Estacion del Parque.


Al ingresar nos encontramos con dos placas recordando a Enrique Santos Discepolo, quien lleva como nombre el pasaje.


Vista total del pasaje desde el tramo central con vista hacia Estacion del Parque.


El Teatro del Picadero (también conocido como El Picadero a secas), fue un teatro de la ciudad de Buenos Aires que surgió a comienzos de la década de 1980 y fue conocido por ser la sede de Teatro Abierto, un ciclo que se enfrentó a la dictadura militar que gobernaba en aquella época y que en venganza lo destruyó con un atentado en 1981.
Después de diversos usos y permanecer abandonado durante largo tiempo, fue reabierto como teatro con el nombre de "El Picadero", en 2012.


Sobre el contrafrente de la Escuela Normal Nº 9 "Domingo Faustino Sarmiento", se encuentra un mural del artista argentino Marino Santa Marina.
Realizado en mosaico veneciano, azulejos y cerámicos partidos, utilizando la técnica del "trencadís" (la misma del maestro catalán Antoni Gaudí), sus 120 mts reflejan partes de la historia del pasaje e incluyen la partitura del tango "Uno" del inefable "Discepolín".


Vista e ingreso al pasaje desde Avenida Corrientes.


Y para coronar nuestra visita y recorrida por el pasaje, en el ingreso desde Avenida Corrientes se encuentra una acertada placa recordatoria que presenta un bajorrelieve del la Locomotora La Porteña. 
La misma describe: Por aqui paso "La Porteña", 30 de Agosto de 1857 - Viaje Inaugural.
30 de Agosto de 1960, Año del sesquicentenario de la revolucion de Mayo de 1810.
Asociacion Amigos de la Avenida Callao.



Conozcamos un poco mas de ese grandioso dia.  por: Juan Pablo Bustos Thames

El 28 de junio de 1853 asumió la gobernación de Buenos Aires el Dr. Pastor Obligado, en difíciles circunstancias. Hacía apenas un año que había caído Juan Manuel de Rosas, luego de la Batalla de Caseros (3 de Febrero de 1852).

Simultáneamente, retornaban a Buenos Aires los antiguos emigrados que, perseguidos por el régimen rosista, tenían muchos prejuicios y resquemores con respecto al nuevo hombre fuerte del país, el general Justo José de Urquiza. Muchos temían que el entrerriano se transformara en un nuevo tirano, tal vez peor que el que se acababan de sacar de encima.

A fines de 1852, aprovechando que Urquiza se encontraba fuera de Buenos Aires, una extraña alianza conformada por antiguos rosistas y los viejos emigrados unitarios, recién retornados, tomó el poder y constituyó el "Estado de Buenos Aires": una entidad separada del resto de la "Confederación Argentina". La sola sospecha de que el país se unificara y que Buenos Aires perdiera la gestión del puerto y el manejo de la aduana, hizo aglutinar a casi todo el espectro político porteño, en contra del victorioso general entrerriano, que era apoyado por el resto de las provincias.

De este modo empezaba un grave conflicto y una secesión que duraría diez años. Con posterioridad, las provincias confederadas (sin la participación de Buenos Aires) sancionarían la Constitución Nacional, el 1º de Mayo de 1853. Buenos Aires sancionaría la suya al año siguiente. Los roces, enfrentamientos, sitios y bloqueos entre el Estado bonaerense y la Confederación fueron, a partir de entonces, permanentes; y cosa de todos los días.

En medio de este tumultuoso panorama, el gobernador Pastor Obligado empezó a encarar una serie de reformas y adelantos en Buenos Aires, principalmente con los ingresos de la aduana; que no tenía que compartir con el resto de las provincias. Fue paulatinamente convirtiendo los viejos fuertes de frontera en poblados. Serían el germen de muchas de las actuales ciudades bonaerenses. Fundó escuelas primarias, y comenzó las obras para proveer el servicio de agua potable a la capital; así como el alumbrado público, mediante gas.

La capital pasaba, rápidamente, de ser la simple aldea rural que había dejado Rosas, a transformarse en una urbe cosmopolita, al mejor estilo europeo. Para el 14 de octubre de 1855 el gobernador, con su gabinete, presenciaron la primera transmisión telegráfica, realizada por Adolphe Bertonnet, un armero francés, mediante una línea tendida entre el Hotel de Provence (ubicado en calle San Martín Nº 365) y un local donde el italiano Luigi Bartoli ofrecía daguerrotipos (fotografías de entonces), frente a la actual Plaza de Mayo.

El 9 de enero de 1854 la Comisión de Hacienda de la Legislatura presentó un proyecto para construir un ferrocarril (una gran novedad en el campo del transporte), para comunicar Buenos Aires, con los poblados del Oeste. El ferrocarril tuvo importantes impulsores en Juan Bautista Alberdi, Faustino Domingo Sarmiento y hasta el propio Urquiza, del lado de los "confederados". El 12 de enero Obligado otorgó a la Sociedad Caminos de Hierro de Buenos Aires al Oeste la concesión para realizar la obra. Esta sociedad, conformada por comerciantes de la ciudad, bregaba desde el año anterior, en la necesidad de traer los trenes; pues, darían un gran impulso al transporte de pasajeros y de carga, y serían una importante muestra del poderío porteño frente a la Confederación Argentina.

A poco de iniciar las obras, la sociedad pidió que el futuro tren no funcionara con locomotoras a vapor; pues era mejor "emplear el caballo, tan barato en el país, en lugar del carbón fósil, tan caro en él". Era más económica la tracción a sangre, abundante en la pampa, a importar carbón, para calentar las calderas de las máquinas. La concesionaria dudaba de la rentabilidad de su emprendimiento; pues no se sabía qué acogida iba a tener el nuevo medio de transporte, en una sociedad no acostumbrada a los adelantos modernos. Parece que esta petición no tuvo respuesta favorable, toda vez que los concesionarios debieron importar, de todos modos, locomotoras a vapor.

La Legislatura aprobó la donación de los terrenos públicos necesarios para el tendido de las vías, y la construcción de las estaciones; así como beneficios impositivos para el concesionario, y la posibilidad de que las maquinarias se importaran libres de derechos. Para el emprendimiento se contrataron ciento cincuenta obreros y tres ingenieros extranjeros (uno de ellos, Guillermo Bragge, había construido el primer ferrocarril de Río de Janeiro).

La primera estación ferroviaria argentina se denominaba "Parque", y estaba ubicada donde hoy funciona el Teatro Colón (Tucumán y Cerrito). El tendido de las vías cruzaba la actual plaza Lavalle, y proseguía hacia el Oeste por la calle del mismo nombre, atravesaba Callao, y tomaba la diagonal Enrique Santos Discépolo (entonces Rauch), doblaba hacia el Oeste por Av. Corrientes hasta llegar a Av. Pueyrredón; donde giraba hacia el Sur, para llegar a la actual estación de Once; desde allí continuaba el trayecto del actual Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento, hasta arribar al entonces pueblo de Floresta, al Oeste de la actual ciudad de Buenos Aires; donde quedaba la estación terminal del recorrido. Era un trayecto de más de trece kilómetros de vías férreas.

Mientras avanzaban las obras, el 25 de diciembre de 1856 arribaba al puerto de Buenos Aires la primera locomotora destinada al flamante ferrocarril, fabricada por The Railway Foundry, Leeds, en Inglaterra. Es controvertido su origen. Raúl Scalabrini Ortiz sostiene que "había sido construida para la India y empleada en el sitio de Sebastopol, durante la guerra de Crimea. La difusión de la trocha ancha entre nosotros (poco habitual en el mundo) se debe a esa circunstancia fortuita)". Otros creen que la máquina vino directamente de Inglaterra, sin pasar por la península de Crimea. No faltan quienes creen que se trataba de un equipo obsoleto; adquirido como baratija por la "Sociedad Caminos de Hierro de Buenos Aires al Oeste", ante la imposibilidad de desarrollar los trenes tirados por caballos, como era su idea originaria.

Un carro tirado por treinta bueyes acarreó la locomotora desde el puerto hasta la estación del Parque. Pesaba 15.750 kgs., viajaba a 25 km/h., y prestó servicios por más de cuarenta y tres años. Cuando hubo que darle un nombre, las autoridades no dudaron. En pleno conflicto con el resto de las provincias, decidieron reivindicar exclusivamente, para sí, la llegada de este gran adelanto. La bautizaron la "Porteña".


Los vagones de pasajeros eran cuatro coches lujosos y de madera. Tenían cuatro ejes y estaban iluminados con lámparas de aceite. Albergaban a treinta pasajeros cada uno y se ingresaba por una entrada lateral, en medio de cada vagón. Aún puede verse uno de ellos, junto a la primera locomotora criolla, en el Complejo Museográfico Provincial "Enrique Udaondo" de Luján. Había también doce vagones de carga, también de madera, con capacidad para transportar hasta cinco toneladas cada uno.

La máquina vino con los primeros maquinistas: los hermanos ingleses John y Thomas Allan; quienes capacitaron a los que operarían el tren.

Algunos hechos vandálicos de los inadaptados de siempre casi frustraron el debut de la porteña. Pese a ello, todo estuvo listo para el viaje inaugural, previsto para el día sábado 29 de agosto de 1857. La jornada había amanecido soleada y prometía lo mejor. En la Estación del Parque, estaban presentes, con sus mejores galas, el gobernador Pastor Obligado, y varias celebridades de entonces: Valentín Alsina, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Dalmacio Vélez Sársfield, Estanislao del Campo y los directivos de la concesionaria. Engalanaba el evento la presencia del cacique José María Yanquetruz, luciendo un llamativo uniforme militar argentino. Luego de la Misa, se bendijeron las locomotoras: la "Porteña" y su gemela, la "Argentina", llegada al poco tiempo, después que su hermana.

Luego del servicio religioso y de los discursos de rigor, partió la "Porteña", decorada con banderas y paños alegóricos, conducida por el italiano Alfonso Covazzi, que también ofició de fogonero. Una multitud, entusiasmada, despidió a la primera formación, que desde Plaza Lavalle se dirigía a Floresta. Al arribar el tren al entonces pueblo de San José de Flores, lo recibió una muchedumbre de curiosos, y una banda militar, con los marciales acordes de la "Marcha a Lavalle".

El viaje prosiguió, sin inconvenientes, hasta la estación terminal del recorrido, en Floresta. Allí también un numeroso público esperó al convoy. En festejo por la exitosa experiencia, la empresa homenajeó a los pasajeros con un refresco, en un restaurante cercano.

Al día siguiente, se habilitaba el servicio para el público en general. Al principio había dos frecuencias diarias en ambos sentidos. Con posterioridad, se agregó una frecuencia nocturna. El pasaje costaba diez pesos en primera clase y cinco, en segunda (en vagón descubierto).Durante ese año de 1857 el primer tren argentino transportó 56.190 pasajeros y 2.257 toneladas de carga. Más del 33 % de los entonces 170.000 habitantes de Buenos Aires habían usado el ferrocarril, en su año inaugural.

Así se introducía, en nuestro país, un moderno, económico y eficaz medio de transporte, que contribuiría a que la Argentina se posicionara, pocos años después, como un país próspero, pujante y un ejemplo para Sudamérica.

2 comentarios:

  1. hola una consulta tenes idea en donde se puede investigar para saber que clase de rieles uso la porteña?

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    Respuestas
    1. Estimado, muchas gracias por escribirnos. El riel utilizado para la circulacion de La Porteña eran los llamados "Barlow" muy diferentes a los actuales. Saludos.

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